viernes, 21 de enero de 2011

Historias de cine...La infame muerte de Charles Drew

Después de revisar Cadena Perpetua (Frank Darabont,1994), tuve un arrebato de ira al pensar que la justicia es ciega sorda y muda.Recordé una historia que hace años me conmovió y que me dejo helado y que seria un guión perfecto para un drama.
Charles Drew era científico.
Falleció el día 1 de Abril de 1950.
Drew participo y dirigió  un proyecto innovador para la síntesis del
plasma humano (transfusiones), que salvaron tantas vidas durante la 2ª Guerra
Mundial, Corea y posteriores conflictos hasta hoy.
Su muerte no pasaría de ser algo anecdótico si no fuera porque tuvo la
mala fortuna de accidentarse con su coche junto con tres compañeros cerca
de Burlinton, Carolina del Norte, en el condado de Alamance.
Se dirigían a un congreso medico.
Los tres acompañantes fueron heridos leves, pero el no tuvo tanta suerte.

En su agonía Drew solo necesitaba una transfusión de sangre para salvar la
vida.
Paradójicamente el científico se estrelló en uno de los estados más abiertamente
racistas de los EEUU.
Fué a caer en el Hospital Alamance General de Burlinton donde se le denegó
la atención por ser negro (o mejor dicho por no disponer el centro de sangre negra para transfundir)  y en consecuencia, le dejaron morir.
Un capitulo de la serie MASH hace mención del suceso.
Quise contrastar la información y encontré este articulo (in inglis).
Curiosamente no aparecía en Wikipedia referencia alguna, ni era fácil de encontrar en buscadores.
Aunque este relato es un bulo, solo hay que mirar algo de la historia del estado de North Carolina o sobre el AGB para darse cuenta de que hasta las muertes mas infames serian posibles. Si bien el cuento es mentira, también es verosímil. Es de justicia.Quiero decir.. de película.Mi documento

jueves, 4 de noviembre de 2010

Una de bandos...

Que el cine llega al alma no es algo nuevo. En toda película, sin excepción encontramos algún elemento que cambia nuestra forma de vivir o de pensar. Algunas lo hacen sutilmente, como un susurro a la conciencia.El recuerdo trae a la memoria ese cine Británico de los años 80 y 90 del siglo pasado. Pelis como La camioneta (Stephen Frears,1996), Café Irlandés, del mismo (1993), El ingles que subio una colina pero bajo una montaña (Christopher Monger,1995), Un tipo genial(Local Hero)(Bill Forsyth,1983) y un etcetera de cintas de indiscutible valor artístico y cinematográfico, aunque haya quien en ocasiones las haya tachado de edulcoradas.
Otras cintas de la misma generación provocan ese cambio en el espectador, pero en este caso de forma brutal. Los mejores ejemplos son los mas salvajes. Nadie olvida la cruda realidad de la droga y su mundo gracias a Trainspotting (Dany Boyle,1996) o Réquiem por un sueño (Darren Aronofsky,2000). O las desastrosas consecuencias del extremismo nacionalista de En el nombre del padre(Jim Sheridan,1993) o de la perturbadora Juego de Lagrimas (Neil Jordan,1992). Cine que algunos no dudarían en calificar de violento o de mal gusto.
Este recordatorio no incluye al menos otros cinco o seis títulos que serian merecedores de incluirse en esta lista.
Lo que no se puede dudar es que estas dos décadas de excelente cine (guiones originales y trabajados, factura mas que correcta y actores fuera de serie), serán bastante dificiles de repetir visto como se mueve hoy en día la industria.
Tan solo grandes superproducciones son capaces de calar en el espectador y desde luego no gracias a la tibieza de sus argumentos como en mayor medida a la espectacularidad de sus despliegues.
El cine impacta en la gente cada día menos, independientemente de que lo haga con una caricia o con una bofetada. Quizá solo quede poner la otra mejilla.

martes, 28 de septiembre de 2010

¡En estos tiempos modernos!





Pocas películas han hablado con tanto acierto de como seria la humanidad en el futuro, como lo hizo en su día tiempos modernos. Desde luego ha habido otras en la historia del cine...Algunas con una perspectiva de cientos o miles de años y otras solamente con una visión futura de unos pocos años o décadas.
Tiempos Modernos (Charles Chaplin, 1936) sin duda estaría incluida en este segundo grupo, aunque no por eso debemos restar valor premonitorio a su contenido.
La película nos muestra un mundo mecanizado y hostil en el que el trabajo se presenta no como la herramienta para obtener seguridad, prestigio o respeto, sino como el origen de todos los miedos humanos. Paro, sometimiento, desconfianza, corrupción, envidia, abuso de poder y un largo etcétera estarían representados en este film como valores propios de la sociedad actual. Y acertó de pleno. Desde los tiempos modernos de Chaplin pocas cosas han cambiado.
Aunque es posible que muchos solo atinen a ver un trasfondo pesimista en esta historia, no es solo de eso de lo que trata. También habla de esperanza y cree en la reparacion del humano. Aquellos que huyen de ese estilo mecánico y egoísta de vida y optan por la verdad la solidaridad y la sencillez son felices siempre.